Por Lourdes Rodríguez
En el creciente universo de la animación latinoamericana, ha surgido una propuesta tan oscura como encantadora: “Soy Frankelda”. Esta serie de cortos de stop-motion, creada por el estudio mexicano Cinema Fantasma, se ha consolidado como un referente del terror gótico infantil, bebiendo de la tradición de Tim Burton y Laika, pero con una identidad inconfundiblemente mexicana.
La premisa nos introduce a Frankelda, una enigmática escritora con manos de esqueleto y una pasión por las historias de terror, quien funge como nuestra anfitriona desde su lúgubre mansión. Acompañada por su fiel y ligeramente nervioso asistente Herneido, Frankelda nos narra cuentos espeluznantes que ella misma ha “transcrito” de los sustos de los mortales. Cada episodio autoconclusivo presenta una nueva historia, sumergiendo al espectador en un mundo donde los miedos infantiles se materializan de formas ingeniosas y aterradoras.
El primer gran acierto de “Soy Frankelda” es su impecable dirección de arte y su magistral uso del stop-motion. La animación es fluida y detallada, creando personajes expresivos y atmósferas envolventes. El diseño de producción evoca un romanticismo lúgubre: desde los escenarios polvorientos y repletos de antigüedades hasta el diseño de los personajes, que mezclan lo adorable con lo grotesco. La paleta de colores sombría, salpicada por toques vibrantes, y el meticuloso trabajo de iluminación construyen una tensión visual que es fundamental para el tono de la serie.
Narrativamente, la serie es una delicia para los amantes del género. Las historias exploran miedos universales: el monstruo en el armario, el terror a la oscuridad, la desobediencia y sus terribles consecuencias. Sin embargo, los guiones, liderados por los hermanos Arturo y Roy Ambriz, van más allá del simple susto. Cada cuento funciona como una fábula macabra con una moraleja retorcida, recordando al espectador que las peores pesadillas a menudo nacen de nuestras propias acciones y obsesiones. Frankelda misma se deleita en la ironía y el humor negro, cerrando cada relato con una reflexión escalofriante y una risa fantasmal.
La serie, originalmente concebida para Cartoon Network y ahora disponible en la plataforma de streaming HBO Max, no subestima a su audiencia. Aunque su estética puede atraer a un público joven, la complejidad de sus temas y su genuina capacidad para inquietar la hacen igualmente disfrutable para los adultos. Es este equilibrio entre lo infantil y lo siniestro lo que ha cimentado su estatus de culto.
En resumen, “Soy Frankelda” es una obra excepcional dentro de la animación mexicana contemporánea. Es un proyecto que demuestra una profunda pasión por el género de terror y un dominio técnico admirable de la animación stop-motion. Con su carismática y tétrica narradora, sus cuentos inolvidables y una atmósfera que atrapa, la serie es una invitación a abrazar el lado oscuro de la imaginación. Una joya imperdible para quienes buscan historias que provoquen tanto escalofríos como sonrisas macabras.
